Todo niño con síndrome de Down que crece en un lugar aceptable y cálido son cariñosos, dóciles, amistosos y participativos.
La aceptación, el cariño, el estimulo consistente, y la firmeza y la claridad en los limites son los mejores recursos que la familia puede brindar al chico para estimular, desarrollo e integración. Es en la familia donde el niño aprende los conceptos, hábitos y pautas de relación básicas que le darán independencia y favorecerán su socializacion. Estos niños pueden y deben ir a la escuela pues es un espacio de socializacion e integración fundamental. Los hábitos, habilidades y conceptos que ahí aprendan serán herramientas básicas para una vida productiva e independiente. La relación con otros niños les enseñara a compartir, expresarse, respetar, y hacerse respetar.
Muchos jóvenes con esta condición pueden participar en un entrenamiento pre vocacional, desempeñar un trabajo y alcanzar su independencia, lo que les permite integrarse a la sociedad con un sentido de propio valor; pero para brindarles esa oportunidad se requiere de nuestra voluntad, paciencia, amor, y sobre todo respeto.


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